Un reciente conversatorio abordó la implementación de cámaras de video para la supervisión de procedimientos quirúrgicos. El Sindicato Anestésico Quirúrgico (SAQ) ya considera que los protocolos actuales ofrecen garantías suficientes en las operaciones.
El médico anestesista Daniel Montano expresó su escepticismo sobre la utilidad de la medida y las garantías que se buscan, planteando la pregunta «para qué filmar». Subrayó la complejidad y el elevado costo de la propuesta: «No es tan sencillo. Este proyecto, en su esencia, persigue la búsqueda de pruebas con fines punitivos, buscando identificar culpables». Montano criticó la intención de «recolectar pruebas» a través de una «millonaria inversión» en un país que enfrenta «numerosas deficiencias en el sector salud». Detalló la magnitud de la logística necesaria: «Si se pretende grabar todo lo que ocurre, estamos hablando de más de 300 salas de operaciones en el país y más de 300 mil intervenciones quirúrgicas anuales, lo cual exigiría un vasto almacenamiento en bases de datos». Además, enfatizó que «actualmente, cuando un paciente ingresa a quirófano, ya existen registros clínicos, la descripción del procedimiento, el acta anestésica y el seguimiento de los insumos. Es necesario evaluar si la propuesta no resulta desmedida para el problema que se busca abordar. Ya existen garantías», concluyó Montano.
El senador Pedro Bordaberry, impulsor del proyecto de ley, informó que la iniciativa se encuentra en fase de estudio en comisión y ha sido presentada a la ministra Cristian Lustemberg. Bordaberry defendió la propuesta como un «instrumento en pro de la verdad», enfatizando que no busca confrontar a los profesionales médicos ni favorecer exclusivamente a los pacientes, sino beneficiar a todas las partes. Su objetivo es «establecer un registro claro de los eventos, eliminando cualquier tipo de incertidumbre», comparándolo con la función de una caja negra en la aviación o las cámaras corporales utilizadas por la policía.
Por su parte, el diputado del Frente Amplio, Federico Preve, advirtió sobre la importancia de preservar la relación médico-paciente ante la introducción de nuevas tecnologías. Si bien reconoció que «la protección de los usuarios es primordial» y que la filmación podría ser positiva si mejora la seguridad, Preve expresó su preocupación. Alertó sobre el riesgo de que el proyecto «conduzca a una práctica de medicina defensiva, afectando negativamente la calidad de la atención, o que una fiscalización constante socave la confianza esencial en la interacción entre médico y paciente».
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