15 de enero de 2026, 20:32hs
Un nuevo y lamentable episodio de negligencia culminó con la trágica pérdida de Bilbo, un perro de seis años que falleció en el interior de un hotel para mascotas, al que nunca logró abandonar con vida. El suceso se caracterizó por una notificación extremadamente tardía a su familia. Tras una necropsia realizada en la Facultad de Veterinaria, una denuncia policial y otra ante el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), el propietario del establecimiento ha sido sentenciado con una multa económica.
«A Bilbito lo integramos a nuestra familia hace aproximadamente seis años, en abril de 2020, junto a su hermano Mincho. Lo descubrimos a través de redes sociales por una publicación de una amiga que residía en Parque del Plata en ese momento. No lo dudamos; deseábamos mantenerlos juntos, así que adoptamos a ambos. Llegaron con sarna y otras dolencias típicas de cachorros en la calle. Bilbo, en particular, era muy enérgico, juguetón, cariñoso, de esos que prodigan besos y lametones constantes, un compañero fiel e incondicional», relató Victoria Coto, una de sus cuidadoras, en conversación con Subrayado.
Victoria se encontraba viviendo en el exterior, en Colombia, cuando recibió la impactante llamada.
«No podía creer lo que me estaban diciendo. Me informaron que Bilbo había fallecido y no lográbamos entender qué había ocurrido, ni por qué. Estaba lejos, sin poder abrazar a nadie que lo conociera. Intentaba recordarlo con todo el amor y los momentos felices, pero la mayor culpa que me invadió fue haberlos dejado aquí por unos meses, y que esto finalmente sucediera», expresó con dolor.
Soledad Coto, madre de Victoria, fue quien confió a Bilbo al hotel y actuó de inmediato al conocer la noticia. «Llevamos a Bili y Mincho a un hospedaje gestionado por una persona que también ofrecía entrenamiento. Los dejamos allí por una semana. Al cabo de ese tiempo, el dueño del lugar me llamó para decirme que Bili había muerto y que lo había enterrado. Nos trajimos a Minchi, pero Bilbo no había sido desenterrado, así que esa misma tarde acudimos a la Policía para formalizar la denuncia, y de inmediato también presentamos una queja ante el INBA. Al día siguiente, gracias a la intervención del INBA y la Policía, logramos recuperar el cuerpo de Bili. Lo trasladamos a la Facultad de Veterinaria para realizar la necropsia. El resultado fue lo que más nos dolió e indignó: Bili no había muerto el día en que él me avisó. Bili había fallecido entre cinco o seis días antes», narró Soledad.
«Cuando me contactó el profesional de la Facultad, me indicó que Bili presentaba una cantidad impresionante de garrapatas, algo que no tenía cuando lo entregué. Ese deterioro fue muy llamativo, calculamos que transcurrieron aproximadamente cuatro días desde la fecha en que lo dejamos hasta su muerte», añadió.
Soledad llegó a ese pensionado de mascotas por la recomendación de personas de confianza, y tuvo que aprender de la peor manera que eso no es suficiente. «En todo este tiempo aprendí que existe una reglamentación, que deben cumplir con ciertas condiciones, y tenemos que atrevernos a exigirlas», afirmó.
La familia de Bilbo pide que siempre se presenten denuncias para que estos casos no queden impunes y, sobre todo, para evitar que se repitan. «Los pasos no son complejos. Policía, INBA, para poder realizar, como en el caso de Bili que ya había fallecido, una necropsia. Pero si realmente hay maltrato, es crucial conseguir un informe de un veterinario de confianza para poder actuar. Esas son básicamente las tres acciones que considero fundamentales para que hoy tengamos, como tenemos, una sentencia del INBA, que determinó que esto fue una falta grave», aseguró Soledad.
La familia también decidió hablar públicamente como homenaje a su pequeño Bili, para que su muerte no haya sido en vano. «No ha sido sencillo; Bilbo ocupaba un lugar insustituible en nuestras vidas», afirmó la mujer. «Considero que lo ocurrido con Bili, aunque nadie nos devolverá su vida, lo que estamos haciendo es para que ninguna familia tenga que pasar por esto. Para que sepan qué deben hacer y qué deben pedir, qué deben exigir», remarcó.
Actualmente, no existe un estimativo preciso del número de casos de maltrato y negligencia contra animales, pero el INBA recibe unas 500 denuncias mensuales, principalmente de parte de organizaciones no gubernamentales. El Registro de Prestadores de Servicios (Repse), donde deben inscribirse todos los especialistas relacionados con animales, puede consultarse en www.gub.uy.
«Es de suma importancia verificar que el prestador esté inscripto en los registros. En caso de que exista una negligencia por omisión o acción, se puede presentar la denuncia en la seccional policial y también ante el INBA. El INBA tiene competencia administrativa, lo que le permite imponer una multa a este incumplidor, como en el caso de estas situaciones de omisión en el cuidado», explicó Mauren Núñez, abogada animalista.
Aun así, la denuncia es clave para establecer un precedente. «Hace la diferencia porque muchas veces sabemos que suceden cosas, pero no se presentan las denuncias y parece que todo está bien, pero no lo está, precisamente porque no hay denuncias», comentó. «En este caso, tuvimos la fortuna de que la familia actuó con mucha rapidez y, lo principal, generó pruebas. Es lamentable decirlo así cuando hablamos de la pérdida de un ser querido. Con esas pruebas, el INBA puede actuar y también podemos recurrir al Colegio Veterinario. Si la persona está colegiada, existe un mecanismo para exigir responsabilidades. Y si eso no prospera, la familia siempre tendrá la opción de ir por la vía civil», indicó la también abogada animalista, Verónica Alonso.
A pesar del dolor, la familia de Bilbo obtuvo una sentencia. «Tenemos una resolución firme del INBA, donde la persona ha sido multada por la comisión de una infracción grave a la ley 18.471», subrayó Alonso. Las facultades del INBA están limitadas por su carácter administrativo y la escasez de personal: cuenta con 21 funcionarios a nivel nacional para atender unas 500 denuncias mensuales.
«Tenemos que preguntar si están inscriptos en el INBA. Eso es muy importante porque ahí uno ya tiene un resguardo para saber que cumplen con todos los requisitos de bienestar animal. No debemos priorizar el costo; nuestras mascotas son parte de nuestra familia, y al igual que con un hijo, cuando vamos a elegir un lugar para dejarlos, debemos observar todo el entorno para verdaderamente confiarlos a un sitio seguro, donde no les suceda nada», explicó Esteban Vieta, presidente del INBA.
Temas de la nota: perro, mascotas, INBA.
Fuente: Enlace Original













Deja una respuesta