Barrio Santa Catalina

Desde el Oeste de Montevideo

El ocaso del canillita: La IMM busca revitalizar quioscos de prensa con ampliación de rubros ante la caída de ventas.

Frente a la crisis que atraviesa el sector, la Intendencia de Montevideo (IMM) está impulsando una iniciativa para permitir que los quioscos de diarios y revistas, muchos de los cuales han cerrado o visto sus ventas caer drásticamente, diversifiquen su oferta de productos. La transformación en los hábitos de consumo de noticias ha silenciado el tradicional «grito del canilla», llevando a una disminución del 90% en las ventas y a la desaparición de la mitad de los puntos de venta, dejando a los vendedores en una lucha por su subsistencia.

En respuesta a este panorama desolador, el Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas (SVDyR) colabora activamente con la administración municipal en la revisión de normativas, buscando abrir la puerta a una mayor variedad de artículos que los quioscos puedan ofrecer. Esta medida se percibe como vital, considerando que la evolución tecnológica y los nuevos formatos de consumo han ido silenciando la emblemática voz del canillita, evocada por el «Canario Luna» en la popular publicidad de El País. De los más de 280 títulos de revistas y semanarios, y ocho diarios de gran circulación que se distribuían en su época dorada, hoy los escaparates apenas exhiben una decena de revistas, seis semanarios y un único periódico impreso.

Edgardo, con 35 años de dedicación a este oficio que tanto ama, representa la esencia del canillita. Toda su vida adulta ha girado en torno a su puesto en 18 de Julio y Tristán Narvaja, desde donde ha sido testigo de la transformación de Montevideo y, a la par, del declive de su negocio. «Cambió sensiblemente. La actividad sigue siendo la misma, pero en lo económico disminuyó pila. Tantos años que no me veo haciendo otra cosa», compartió. Él atribuye la baja en las ventas al acceso instantáneo a la información. «Ahora la gente las noticias las tiene al toque y no viene de ahora, esto el día de las Torres Gemelas en el 2001 yo al otro día traje 100 diarios porque dije al otro día vendo y, sin embargo nada. Ya todo el mundo lo tenía, lo conocía», recordó, añadiendo que productos como «el entretenimiento vende mucho, crucigramas, sopa de letras, todo eso vende».

Para muchas familias, la venta de periódicos ha sido más que un trabajo; ha sido una herencia y un modo de vida. Javier, por ejemplo, junto a su esposa, continuó la tradición familiar al hacerse cargo del quiosco de sus suegros, estratégicamente ubicado cerca del monumento al Gaucho, que próximamente cumplirá un siglo. «Este quiosco va a cumplir 100 años. A nosotros nos tocó ver la parte linda allá por el 90, las empresas compraban y compraban. Luego vino un declive normal y lo que terminó de hacer el cambio final fue la pandemia», relató. Javier visualiza el futuro de estos puntos de venta como centros de servicios: «Los quioscos tienen que ser un punto de servicios. Tener una amplitud horaria que nuestros colegas no tienen, tener la posibilidad de ser pick up center, de hacer la venta digital y hoy día estamos en un punto intermedio, vamos hacia una migración total con la ayuda de ANDE».

Guillermo, otro canillita de larga trayectoria que se inició en el oficio a los ocho años los fines de semana y luego de forma diaria tras terminar la escuela, hoy canaliza su experiencia en el sindicato para buscar soluciones. «Empecé a los 8 años, sábado y domingo. Cuando terminé la escuela pasé a trabajar todos los días (…) el día que no venda diarios no existo», afirmó. La propuesta de diversificación ha sido bien recibida por la Intendencia. El prosecretario de la comuna, en declaraciones a Subrayado, manifestó que consideran esta ampliación de rubro como «razonable que les permita redondear un ingreso para poder subsistir».

Fuente: Enlace Original

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