Un reciente estudio de Equipos Consultores, realizado hacia fines de junio de 2026, revela un marcado descenso en la percepción positiva sobre la labor de Yamandú Orsi como presidente de Uruguay. Los datos indican que poco más de la mitad de los ciudadanos, específicamente un 53%, manifiesta su desaprobación a la gestión presidencial. En contraste, solo un 26% aprueba su desempeño, mientras que una cuarta parte de la población mantiene una postura neutra o prefiere no emitir opinión. Este panorama arroja un balance neto de evaluación de -27 puntos.
Aunque el nivel de aprobación presidencial ha permanecido relativamente constante en comparación con mediciones previas (dentro del margen de error estadístico), la desaprobación ha experimentado un nuevo aumento. Ya en abril de este año, la evaluación ciudadana había virado hacia un balance netamente desfavorable, marcando un hito en el actual período de gobierno, tras una situación más dividida y moderadamente negativa en febrero. La medición de junio no solo ratifica la tendencia observada en abril, sino que la intensifica sutilmente, pasando el saldo neto negativo de -21 a -27.
El análisis por afiliación política revela un cambio notable en el origen de la creciente desaprobación. Contrario a la medición anterior, donde el aumento se atribuía principalmente a un descontento entre los propios electores del Frente Amplio, en junio esta dinámica se invirtió. La evaluación entre los simpatizantes frenteamplistas se estabilizó e incluso mostró una ligera recuperación (dentro del margen de error), mientras que la crítica se agudizó considerablemente entre los votantes de la oposición, donde la desaprobación ya supera el 80%.
Un patrón regional inusual también fue identificado: la valoración del desempeño presidencial es marcadamente más negativa en Montevideo en comparación con el resto del país. Esta particularidad es poco común para un mandatario del Frente Amplio, dado que la capital tradicionalmente constituye el bastión electoral de dicha fuerza política.
Al examinar el historial de gestiones presidenciales, se observa que la mayoría de los mandatarios suelen enfrentar saldos de aprobación negativos al llegar a su segundo año de gobierno. Las excepciones notables a esta regla fueron Tabaré Vázquez en 2006, José Mujica en 2011 y Luis Lacalle Pou en 2021. La situación actual de Yamandú Orsi se alinea con esta tendencia general. Su saldo neto negativo es más bajo que el registrado por Jorge Batlle en 2001 y Tabaré Vázquez en 2016, aunque se sitúa en un nivel comparable al de Julio María Sanguinetti en 1996 y es superior al de Luis Alberto Lacalle Herrera en 1991.
El informe se fundamenta en la encuesta periódica de Equipos Consultores, cuya última edición se llevó a cabo entre el 23 de junio y el 8 de julio de 2026. La metodología empleada fue presencial, abarcando un universo de estudio de individuos mayores de 18 años residentes en localidades de 2000 o más habitantes a nivel nacional. La muestra efectiva consistió en 705 casos, con un margen de error máximo proyectado de +-3.7% para un intervalo de confianza del 95%. Los participantes fueron seleccionados mediante un muestreo estratificado, probabilístico y multietápico por hogares, utilizando cuotas de sexo y edad para la selección final. Los datos obtenidos fueron posteriormente ajustados considerando variables como sexo, edad, región, nivel educativo, situación laboral, tipo de vivienda y la orientación de voto previa de los encuestados. Cabe destacar que este estudio regular es financiado por una diversidad de clientes, incluyendo medios de comunicación, entidades sociales, empresas, organismos internacionales y partidos políticos. La pregunta central formulada fue: «¿Usted aprueba o desaprueba la manera en que Yamandú Orsi está ejerciendo su rol como Presidente?»
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