El Comité Central Israelita y la B’nai B’rith organizaron un emotivo acto conmemorativo este 10 de marzo, al cumplirse una década del brutal asesinato de David Fremd. El 8 de marzo de 2016, el comerciante judío fue atacado con un arma blanca por un individuo que vociferaba consignas religiosas, un crimen de odio que conmovió a la nación. La ceremonia, un llamado a la convivencia y la memoria, contó con la presencia de destacadas figuras políticas y la familia del fallecido, incluido su hijo mayor, quien fue testigo de aquel trágico suceso.
Durante el evento, se rindió tributo a José Ramón Soca, un vecino de Paysandú cuya intervención heroica salvó la vida del hijo de Fremd aquel fatídico día. El discurso principal estuvo a cargo del reconocido politólogo Daniel Chasquetti.
En declaraciones a la prensa, David Telias, director de la Nueva Congregación Israelita de Montevideo, subrayó la trascendencia del crimen: «Un acto de odio no afecta solo a una persona o una comunidad, sino a la sociedad en su conjunto», afirmó, enfatizando la importancia de «construir memoria» a partir de esta tragedia. Para Telias, el asesinato «marcó un antes y un después» para Uruguay. Reflexionó sobre la percepción de seguridad en el país: «Nuestro país es, en general, abierto, solidario y respetuoso, pero eso no lo exime del odio ni la discriminación, que no solo afecta a los judíos sino a muchas otras minorías. Ese día nos enfrentamos a la cruda realidad de que estas cosas pueden suceder. A partir de entonces, tuvimos que reevaluar nuestra perspectiva». Concluyó: «Ese 8 de marzo de 2016 sentimos que algo se había quebrado, que no estábamos tan a salvo como creíamos, y anhelamos recuperar esa sensación de seguridad».
En su intervención durante el homenaje, Ariel Opoczynski, presidente de la Nueva Congregación Israelita, manifestó: «Hace diez años, la violencia irrumpió en la vida de David Fremd y, con ella, en la de todos nosotros. Diez años en los que comprendimos que la convivencia no es un estado dado, sino una labor frágil y constante». Opoczynski resaltó que, a una década del crimen, «la ausencia de David sigue siendo palpable», y advirtió que «el antisemitismo no solo no ha desaparecido, sino que ha experimentado un preocupante aumento».
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